María Hija de Dios Padre
por Domingo Aguilera. Septiembre de 2019
Como vimos en el post anterior, las relaciones entre las tres Personas de la Santísima Trinidad son Inmanentes e Inmutables. Relación Filial y Relación de Amor.
¿Cómo son nuestras relaciones?
Nosotros “elegimos” las relaciones y esa elección nos enriquece o degrada. Relaciones de igual a igual, como la amistad o el matrimonio. Otras relaciones que no elegimos, podemos aceptarlas o rechazarlas, son “verticales”, como la paternidad-filiación, maestro-discípulo, etc.
Podemos relacionarnos con los demás o las cosas, desde nuestros sentidos, desde nuestra imagen real o virtual, desde nuestros miedos, desde la tecnología, o por el contrario desde el fondo de nuestro corazón, o cómo dice Polo desde el ser personal. (*)
Las Relaciones de María
por Domingo Aguilera. Julio 2019
En su libro “The Marian Option”, Carrie Gress, hace referencia en su capítulo 8, que al charlar con el P. James Flanagan, fundador de la “Sociedad de Nuestra Señora de la Divina Trinidad”, este le dijo que todo en María era cuestión de Relaciones.
Y me parece un enfoque muy sugestivo, luminoso e interesante para desarrollar en varios capítulos.
Por Domingo Aguilera. Mayo 2019
Leemos en San Lucas 1,39 y ss) que María se puso en marcha con prontitud para visitar a su parienta Sta. Isabel.
María sabía de sobra que su parienta, ya mayor en edad, era estéril. Pero cuando el ángel la visita, en el mismo decreto, le dice que Isabel está en su sexto mes. Es cierto que María querría ayudarla en esos momentos, es muy humano. Pero lo que de verdad mueve a María a visitar a Isabel inmediatamente es que Isabel es parte integral del decreto Divino.
Lo que mueve a María es la fe. Fe en el cumplimiento de las promesas.
María llega a la casa de Isabel. El que será “el más grande de los nacidos de mujer” se estremece en el seno de Isabel. Isabel se alegra porque le visita la Madre de su Señor, cuando sería ella quien debería visitar a la Reina, la Madre del Rey. En Israel el menor debe visitar al mayor. Según la edad María debía visitar a Isabel, pero según el rango, la Reina, que era la madre del Rey, no la esposa, tenía el mismo rango que el Rey.
Por Domingo Aguilera. Abril 2019
“Estaban junto a la cruz de Jesús, su madre y la hermana de su madre, María de Cleofás y María Magdalena. Jesús, viendo a su madre y al discípulo a quién amaba, que estaba allí, le dijo a su madre: Mujer, aquí tienes a tu hijo. Después le dice al discípulo: Aquí tienes a tu madre. Y desde aquel instante el discípulo la recibió en su casa.” (Juan X, 25).
Sólo hay dos pasajes en el Nuevo Testamento en los que Jesús llama Mujer a María. Este (Juan X,25) y en la bodas de Caná (Juan II,4).
Hasta el tremendo momento de la crucifixión, María era solo la madre de Jesús. Los discípulos la trataban como la madre del Maestro, todos, incluido Juan, el discípulo amado. Incluso podrían decir que era la Madre del Mesías, cuando afirman “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo” aunque eso se lo revelase directamente el Padre.
Por Domingo Aguilera, marzo 2019
José era un joven de la familia de David, por lo tanto de familia real. El tercero de los hermanos, era muy piadoso y conocedor profundo de la Escritura, era lo que la Biblia denomina Justo.
Tendría cerca de los 20 años, cuando un día, el Sumo Sacerdote decide casarle con María, que es una adolescente bellísima, también descendiente de David. Hija de Joaquín y Ana. Y comunica a ambas familias su decisión. Para los descendientes de David, el Sumo Sacerdote era el que, encargado de conservar la transmisión de la sangre real, decidía quienes se casaban. No los padres, ni los propios contrayentes. Y por ser ambos de familia real, según la Ley tenían que obedecer este mandato.