El corazón del Hijo
Por Domingo Aguilera Pascual. Junio 2026
La Iglesia nos propone dedicar el mes de junio al Sagrado Corazón de Jesús, el corazón del Hijo.
Las relaciones en la intimidad Trinitaria son de filiación y de amor. La relación del Hijo con el Padre es de filiación y la relación con el Espíritu Santo es de amor donal. Este amor se distingue del querer humano en que el querer de la voluntad es necesitante, es decir, quiere para tener más. Los humanos actuamos con lo material, con el cuerpo, y con lo inmaterial, las formas de la vida o de la comunicación. En el ser puro, aquél que es Idéntico a Sí mismo y Origen de todo lo creado, no existe ese querer material sino uno superior, que es espiritual y que a veces nosotros no queremos ver, consistente en donar, en darse sin medida.
María nos lleva de la mano.
Por Domingo Aguilera Pascual. Mayo 2026
Los Hechos de los Apóstoles en su capítulo primero, nos narran que estaban reunidos en el cenáculo los apóstoles, algunos discípulos y algunas mujeres, junto a María, cuando vino el Espíritu Santo. Esperaban la llegada del Espíritu Santo en oración con María.
Los preparativos para la Pascua
Por Domingo Aguilera Pascual. Abril 2026
Ha comenzado el buen tiempo en Israel y se acerca la Phesah. Este año es especial, porque Jesús bajará con sus discípulos a Jerusalén a celebrarla. Sin embargo, María, con ese corazón de Madre, descubre entre “los signos de los tiempos” que hay una animadversión de los príncipes de los judíos hacia su Hijo y eso le hiela el corazón.
Jesús se va al desierto
Por Domingo Aguilera Pascual. Marzo de 2026
María recordó toda su vida aquél día en que Jesús se despidió de Ella y solamente le dijo: “Mujer, ha llegado mi hora”. No la llamó María, ni Madre, sino Mujer. Esa palabra era la clave para Ella. Este viaje era distinto a todos los anteriores.
María y José van al Templo a ofrecer el Niño
Por Domingo Aguilera Pascual. Febrero 2026.
María y José ya habían ido varias veces al Templo de Jerusalén, pero esta vez era distinto a las anteriores en las que habrían venido con sus respectivos padres.
María como descendiente de Levi habría sido llevada por sus padres, siendo niña, al Templo de Jerusalén. Joaquín y Ana eran un matrimonio importante con gran influencia en Jerusalén.