Los preparativos para la Pascua
Por Domingo Aguilera Pascual. Abril 2026
Ha comenzado el buen tiempo en Israel y se acerca la Phesah. Este año es especial, porque Jesús bajará con sus discípulos a Jerusalén a celebrarla. Sin embargo, María, con ese corazón de Madre, descubre entre “los signos de los tiempos” que hay una animadversión de los príncipes de los judíos hacia su Hijo y eso le hiela el corazón.
Jesús se va al desierto
Por Domingo Aguilera Pascual. Marzo de 2026
María recordó toda su vida aquél día en que Jesús se despidió de Ella y solamente le dijo: “Mujer, ha llegado mi hora”. No la llamó María, ni Madre, sino Mujer. Esa palabra era la clave para Ella. Este viaje era distinto a todos los anteriores.
María y José van al Templo a ofrecer el Niño
Por Domingo Aguilera Pascual. Febrero 2026.
María y José ya habían ido varias veces al Templo de Jerusalén, pero esta vez era distinto a las anteriores en las que habrían venido con sus respectivos padres.
María como descendiente de Levi habría sido llevada por sus padres, siendo niña, al Templo de Jerusalén. Joaquín y Ana eran un matrimonio importante con gran influencia en Jerusalén.
La Maternidad y María
Por Domingo Aguilera Pascual. Enero de 2026
Artículo publicado en Religión en Libertad 31-12-2025
En este Occidente postmoderno tenemos un concepto de la maternidad muy reducido y muy pegado a la naturaleza. La relacionamos más con la generación de los animales que con el hecho de la aparición, en el universo, de un nuevo ser creado por el Creador.
Los ángeles por ser espíritus puros no tienen sexo y por lo tanto no pueden ser padres o madres, tampoco la Identidad Original (El Padre), ni el Hijo, ni el Espíritu Santo pueden tener identidades masculinas o femeninas, son sencillamente Personas, o lo que es lo mismo: actos de Ser Coexistentes, que se relacionan como tales entre sí.
La mujer Inmaculada
Por Domingo Aguilera Pascual. Diciembre 2025.
La Redención del género humano fue querida y diseñada por Dios Padre. Nada más pecar Adán y Eva, Yahvé les promete que la serpiente será vencida por una Mujer que le pisará la cabeza.
Esta Mujer debería ser una mujer, que, al contrario de Eva, recuperara la beatitud perdida por los primeros padres de la humanidad. Esta forma sería la más acorde con la naturaleza humana. Cabrían otras más espectaculares, como una aparición en toda la tierra y que con grandes fenómenos toda la humanidad reconociese su pecado, pero en ese caso el demonio podría reclamar que es una sobreabundancia de fuerza contra él y engañar otra vez a los hombres. No fue así, sino que, si una mujer fue vencida por Belcebú, otra Mujer fue el medio por el cual la humanidad fue redimida.