En el Parque del Oeste de Madrid, los peatones y vecinos ya no se sorprenden cuando, cada primer sábado de mes, decenas de fieles se congregan puntualmente a las 17:00 horas ante la imponente imagen mariana erigida en 1994. Para muchos, los asistentes a la Campaña Nacional de Oración que lleva el rosario a la vía pública están ahí desde que tienen uso de conciencia. Y es que este 2025, el rosario por la salvación de España cumple medio siglo rezando el rosario de forma ininterrumpida, buena parte de ellos en el parque cercano a Moncloa.
Vea el video sobre la Corredención de María copiando en su navegador el siguiente link https://amigosdelavirgen.org/antropologia/Mar%C3%ADa_Corredentora.mp4
Cari Filii miércoles, 3 de diciembre 2025
Será la tercera ocasión en que la capital provincial acoja peregrinaciones jubilares.
Por Cari Filii jueves, 25 de diciembre 2025
El Jubileo de la Esperanza se cierra bajo la mirada de la Virgen María. En la Basílica de San Pedro, de hecho, todas las celebraciones navideñas contarán con la presencia de la estatua de madera de la Virgen de la Esperanza, venerada en la parroquia de San Marcos Evangelista en San Marco di Castellabate, provincia de Salerno.
Por Cari Filii jueves, 5 de junio 2025
Mónica Muñoz - publicado el 20/06/25. Aleteia
La perpetua Virginidad de María Santísima es un dogma de fe; sin embargo, es un misterio tan grande que cabe preguntarse si es pecado no creer en ella
Recitamos lacónicamente en el Credo que "Jesús fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo" y que "nació de Santa María Virgen". Sin embargo, se trata de un misterio tan profundo que muchos se preguntan si es verdadera la perpetua Virginidad de la Madre de Dios; y más aún, si cometen pecado si no creen en ella.
La Virginidad de María es un dogma de fe
Para entrar en materia, hay que recordar que existen cuatro dogmas de fe -es decir, verdades reveladas por Dios que los católicos debemos creer - acerca de María Santísima:
Su Inmaculada Concepción: María nació sin pecado original.
Es Madre de Dios: Jesús es Dios y Hombre, y se encarnó en el vientre purísimo de María Santísima.
Su Virginidad perpetua: por obra del Espíritu Santo, María quedó embarazada de Jesús.
Su Asunción: fue llevada al cielo en cuerpo y alma.
Sabemos que el depósito de la fe de la Iglesia católica está en la Biblia, la Tradición y el Magisterio. Por eso, aunque la Sagrada Escritura sea parca en el tema de María Santísima, fue revelado a los judíos que el Mesías nacería de una virgen (Is 7, 14), promesa que se cumplió con María, como lo leemos en el evangelio de san Lucas (1, 26-38).
Ahora bien, los Padres y Doctores de la Iglesia -el Magisterio y la Tradición-, desde los primeros siglos de la Iglesia, defendieron esta verdad que aparece en el Credo y que para muchos era imposible de creer porque se trata de un misterio inconmensurable.
Entonces, ¿es pecado no creer en su Virginidad?
Habiendo explicado lo anterior, debemos responder que sí. Puede negarse esta verdad por ignorancia, lo que amortiguaría un poco su gravedad, porque bien pudiera ser que el creyente no ha profundizado lo suficiente en la doctrina cristiana.
Pero si lo hace con toda la intención, caerá en herejía. La Enciclopedia católica así lo define:
"La correcta fe cristiana consiste en asentir voluntariamente con Cristo en todo aquello que pertenece verdaderamente a su enseñanza [...] cuando uno restringe su creencia solamente a ciertos puntos de la doctrina de Cristo, seleccionados y modificados según la propia conveniencia, y es lo que se llama herejía".
Por ello, hay que tener cuidado con lo que negamos, porque sin quererlo, podríamos caer en una herejía. No obstante, el remedio es sencillo: instruirnos concienzudamente para que podamos dar verdadero testimonio de nuestra fe católica y amar más a la siempre Virgen María.
Así mismo, creamos firmemente lo que dice el Catecismo de la Iglesia católica:
"María 'fue Virgen al concebir a su Hijo, Virgen durante el embarazo, Virgen en el parto, Virgen después del parto, Virgen siempre' (San Agustín, Sermo 186, 1): ella, con todo su ser, es 'la esclava del Señor' (Lc 1, 38)".
