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DIVINA PASTORA

Daniel Esparza - publicado el 16/01/26 
 

Este año, la tradición centenaria adquirió un lenguaje visual impactante. En su 168.ª visita a Barquisimeto, la imagen de la Divina Pastora apareció vestida con un atuendo inédito inspirado en la cultura popular de la región. Por primera vez en casi dos siglos de celebraciones, la Virgen dejó de lado sus tradicionales vestiduras reales para lucir un atuendo que evoca a una tamunanguera, una mujer asociada con el Tamunangue, la emblemática danza devocional afrovenezolana de la región.

El Niño Jesús la acompañó vestido con liqui-liqui y alpargatas, vestimenta clásica de los llanos venezolanos.

El cambio, anunciado en enero, llamó la atención no solo por su novedad sino por lo que representaba: un esfuerzo consciente por resaltar el vínculo inseparable entre la fe y la identidad local.

Una ciudad donde la devoción se apoderó de todo

El panorama espiritual de Barquisimeto ha sido moldeado por la Divina Pastora durante casi tres siglos. La tradición local remonta esta devoción a un suceso ocurrido alrededor de 1740, cuando una estatua de la Santa Pastora, enviada por error a la Iglesia de la Inmaculada Concepción, se negó a ser trasladada, lo que se interpretó como una señal de que la imagen pertenecía a la ciudad.

La devoción se profundizó dramáticamente en 1855, cuando una epidemia de cólera devastó Barquisimeto y la población recurrió a la Divina Pastora en desesperación.

La procesión anual del 14 de enero conmemora ese momento de súplica y gratitud colectiva.

Cómo se desarrolló la procesión número 168

El 14 de enero de 2026, miles de fieles se congregaron temprano en el pueblo de Santa Rosa, donde tradicionalmente la imagen inicia su recorrido. La procesión recorrió unos 7,5 kilómetros (más de 4,5 millas) desde Santa Rosa hasta la Catedral Metropolitana de Barquisimeto, acompañada de oración, música y testimonios de devoción.

  • Los festejos comenzaron a primera hora de la mañana con una misa de despedida a las 9:00 horas antes de que comenzara la procesión.
  • Luego de más de cinco horas de caminata, la imagen llegó a la Catedral Metropolitana por la tarde y fue recibida con una sagrada celebración eucarística y música.

Los observadores describieron un ambiente intenso de fe y esperanza. La asistencia fue notablemente alta: los medios locales informaron que la multitud posiblemente alcanzó los 4 millones de participantes, lo que la convirtió en una de las reuniones más grandes en la historia de la tradición, incluso con la situación actual en Venezuela.

Muchos peregrinos recorrieron la ruta orando por intenciones personales: salud, unidad familiar y bienestar de la nación.

Una oración en el contexto nacional

Durante la procesión, el arzobispo de Barquisimeto, Mons. Polito Rodríguez, aprovechó la ocasión para pedir la liberación de todos los presos políticos en Venezuela, instando a la reconciliación y la justicia en medio de los actuales desafíos nacionales.

Tres meses en movimiento

La visita continuará más allá del 14 de enero. La Arquidiócesis de Barquisimeto confirmó que la imagen recorrerá decenas de parroquias, hospitales y santuarios de la ciudad y la región hasta el 28 de marzo de 2026, concluyendo con su regreso a Santa Rosa.

Los itinerarios semanales llevarán la Divina Pastora a los barrios y comunidades, extendiendo el recorrido espiritual mucho más allá del día principal de la procesión.

a fe y la cultura han seguido desde hace mucho tiempo el mismo ritmo. La capital del estado, Barquisimeto, es celebrada a nivel nacional por su patrimonio musical, su tradición literaria y su reputación como el corazón cultural del país. Pero cada 14 de enero, esas dotes artísticas dan paso a algo aún más representativo: la Procesión de la Divina Pastora, una de las expresiones públicas de devoción a Nuestra Señora más significativas de Latinoamérica.