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La música de la polifacética abadesa medieval Hildegarda de Bingen continúa inspirado casi mil años después
"Oh bellísima y dulcísima, ¡cómo se complacía Dios en ti! Con el abrazo de su calor te rodeó y así amamantaste a su Hijo", la exalta esta Doctora de la Iglesia.
77 obras musicales
A santa Hildegarda se le atribuyen 77 composiciones musicales. El portal Medieval.org distingue 43 antífonas, 18 responsorios, 4 himnos y 7 secuencias, 2 sinfonías (virgen y viudas) y tres piezas únicas (Aleluya, Kyrie y O viridissima virga).
Ella misma recopiló sus cantos litúrgicos bajo el nombre de "Sinfonía de la armonía de las revelaciones celestiales". Las monjas los cantaban en la liturgia de las horas cotidiana, en las fiestas de los santos, en la consagración de una capilla,…
La santa abadesa también compuso un auto sacramental alegórico titulado "El orden de las virtudes". En él, las virtudes personificadas, el alma y el diablo libran una lucha entre el bien y el mal. Desde su muerte el año 1179 en el monasterio que había fundado en Rupertsberg, cerca de Bingen, pasaron 800 años hasta que su música fue mundialmente reconocida.
Monja polifacética
También vivía con la suficiente libertad como para aconsejar e incluso corregir a influyentes personajes de su época. A pesar de ser una mujer brillante, ella se llamaba a sí misma en sus escritos "una forma femenina pobre sin educación".
Esta amiga suya, 6 años mayor que ella, se consagró a Dios y formó una nueva comunidad benedictina femenina. Fue esta maestra quien, entre otras cosas, le inspiró su vocación religiosa y le enseñó a cantar los salmos de David.