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Un viaje por 5 santuarios de la Virgen, que aportan al peregrino un tesoro del patrimonio artístico, cultural y ecológico

Hacer la Ruta Mariana es entrar por caminos que llevan pisando hombres y mujeres desde hace 1.000 años. Es pasear por la Europa de profundas raíces cristianas.

Al mismo tiempo, permite entrar en contacto con la naturaleza en el Pirineo aragonés, francés, andorrano y catalán; y con el patrimonio artístico y cultural que se encuentra en cada punto de un viaje que conforman 5 templos dedicados a la Virgen: El Pilar en Zaragoza, Torreciudad en Huesca, Lourdes en el sur de Francia, Meritxell en Andorra y Montserrat en Barcelona.

El hecho de haber establecido una Ruta Mariana genera mayor facilidad para el viajero, que ahora encuentra puntos de información acerca del conjunto en cualquier punto del recorrido. Es una ruta que permite el viaje a pie o por cualquier otro medio terrestre: la bicicleta, el coche, la moto, el autocar, el caballo…

Son 770 kilómetros con buenas vías de circulación e indicaciones de senderos GR para los excursionistas, que pueden hacerse en varias etapas. Lo recomendable es un santuario por día para poder apreciar el lugar, el entorno y la gastronomía.

Si la experiencia es un grado, la ruta Mariana está avalada por los 12 millones de visitantes que anualmente registra el conjunto de estos 5 santuarios. Y es que la atracción de los lugares donde se venera a la Virgen está tomando un impulso fuerte en los últimos años, tanto en creyentes como en no creyentes.

El Pilar

La Basílica del Pilar se encuentra en Zaragoza. Según una antigua tradición muy arraigada, en el año 40 d.C. el Apóstol Santiago se encontraba desalentado por la poca respuesta de los que escuchaban su predicación y, a orillas del río Ebro, la Virgen se le apareció en carne mortal para confortarlo. Prueba de aquel hecho sería una columna y por eso la advocación del santuario es Nuestra Señora del Pilar.

El templo es majestuoso, de estilo barroco aunque hubo construcciones anteriores.
 
En la visita, la pieza principal es la Santa Capilla, donde se venera la imagen de la Virgen. Los niños tienen el privilegio de poder besar la imagen gracias a los «infanticos», algo más mayores, que los acompañan para «pasarlos por la Virgen», en expresión de la tierra. Cada día, ese coro canta en la misa conventual y en el acto de la tarde, en el que se entonan la Salve y los Gozos de la Virgen.

El resto de visitantes puede besar la columna del Pilar, que se encuentra a pocos pasos circundando la Santa Capilla.

El magnífico retablo es un ejemplo de la escultura religiosa aragonesa, firmada en este caso por Damià Forment.

La fiesta de la Virgen del Pilar, patrona de la Hispanidad, se celebra el 12 de octubre y entre los actos más populares se encuentra la Misa y la ofrenda floral de cada año.

Torreciudad

La pequeña ermita románica y la torre de vigilancia que servía de protección en tiempos de la Conquista árabe, son los precedentes del santuario de Torreciudad, construido en 1975 bajo el impulso de San Josemaría, el fundador del Opus Dei, quien de pequeño fue curado milagrosamente por la Virgen.

En agradecimiento a ella, se propuso fomentar allí la devoción marianay el reencuentro con Dios entre las personas que visitan el santuario.

La construcción es contemporánea, con una preciosa vista ya que se encuentra junto al embalse de El Grado y a lo lejos se ven las montañas del Pirineo aragonés.

La imagen de Nuestra Señora de Torreciudad es una talla medieval, una «virgen negra» que está en el retablo del santuario, obra del escultor Joan Mainé y de estilo aragonés, inspirado en el del Pilar y en otras obras de la zona.

Torreciudad se encuentra muy cerca de Barbastro (Huesca), a medio camino entre El Pilar y el santuario de Lourdes.

A lo largo del año se celebran numerosas actividades, como la Jornada de las Familias, las peregrinaciones de otras vírgenes o el mes de mayo. Hay anualmente un ciclo internacional de conciertos de órgano(que este año ha cumplido su XXV aniversario) y cursos de retiro.

En la visita, es destacable la Capilla del Santísimo, con un Cristo vivo Crucificado; las capillas de los confesionarios, la galería de advocaciones marianas, así como los recorridos exteriores del Santo Rosario, el Via Crucis, y los Dolores y Gozos de San José, que invitan a rezar al aire libre.

Lourdes

El santuario de Nuestra Señora de Lourdes es uno de los centros de peregrinación más famosos del mundo. Lo que lo hace tan singular es que la Virgen se apareció 18 veces allí.

Cada año son 6 millones de personas las que lo visitan, la mayoría de ellos para pedir a la Virgen el consuelo y la curación de dolencias físicas y espirituales.

En la gruta de Massabielle, donde se apareció la Virgen a Bernadette Soubirous, cada jornada se reúnen cientos de peregrinos, que también acceden a la Basílica de la Inmaculada Concepción, a la del Rosario(con una capacidad para 1.500 personas), a la de San Pío X (adecuada para 25.000 asistentes) y a la de Santa Bernadette, donde se le apareció por última vez la Virgen.

Cada día, al atardecer, se celebra la sobrecogedora y a la vez íntima Procesión de las Antorchas, con velas encendidas.

Lourdes cuenta con la Capilla de la Reconciliación, donde las personas que buscan la paz y tranquilidad de la conciencia pueden ser atendidas por sacerdotes. Hay seis lenguas oficiales del santuario: francés, italiano, español, inglés, alemán y neerlandés. Además, es posible encontrar sacerdotes en otros idiomas entre os llegados de peregrinaciones del extranjero.

El recinto de Lourdes es muy extenso y dispone de Capilla de la Adoración, el Vía Crucis de los enfermos, el Camino del Agua, las fuentes y las piscinas, donde los peregrinos que lo desean se bañan con ayuda -en el caso de enfermos- de los hospitalarios.

La Iglesia ha ido estudiando la fama del santuario de Nuestra Señora de Lourdes en el caso de curaciones sin explicación médica. En 2018, se declaró oficialmente el milagro número 70, aunque son innumerables las personas que acudieron al santuario y atribuyen a la Virgen su mejoría o su curación completa.

También son muchas las conversiones que han sucedido en Lourdes. Entre ellas, tal vez una de las más conocidas sea la del doctor Alexis Carrel, quien narró su propia experiencia en el libro «Viaje a Lourdes». Un inusual libro de viajes pero muy recomendable para conocer el lugar.

Meritxell

La noche del 8 al 9 de septiembre de 1972, un incendio destruía prácticamente todo el santuario de la Virgen de Meritxell, corazón de Andorra. Los andorranos se aprestaron a reconstruir el templo para su patrona, del que solo pudieron salvarse la fachada y algunos muros. Para ello, encargaron el proyecto al famoso arquitecto Ricardo Bofill (autor, entre otras obras, de la T1 del Aeropuerto de Barcelona) y cuatro años después se inauguraba el nuevo santuario de la Virgen.

El templo tres ideas: Fe, Identidad y Cultura. Y es que la Mare de Déu de Meritxell es, en las siete parroquias andorranas, el alma de este pequeño país europeo.

Al santuario acuden muchos visitantes tanto en la época del esquí (por las pistas de que dispone) como en verano, puesto que la naturaleza en pleno Pirineo fomenta el turismo familiar y de deportes de aventura.

Nuestra Señora de Meritxell tiene una imagen que es fiel reproducción de la talla románica del siglo XII que desapareció la noche del incendio. Pudo hacerse gracias a las fotografías de la original y ahora se venera en el santuario, que propone un espacio religioso singular.

La fiesta de la Patrona de Andorra se celebra cada 8 de septiembre, Fiesta Nacional de los Valles de Andorra, y aúna tanto a visitantes franceses como españoles además de los peregrinos nacionales.

Montserrat

En medio de Cataluña, una montaña de formas singulares es el lugar en el que se encuentra la basílica de Nuestra Señora de Montserrat. El paraje es de una belleza inusitada, que año tras año congrega a millones de personas de todo el mundo.

La «Moreneta» (morenita, en catalán) se llama así porque su imagen es una talla de «virgen negra», románica. La ciudan los monjes benedictinos desde hace diez siglos.

En el 1025, el abad Oliba ordena la construcción de un monasterio junto a la ermita de San María de Montserrat, de la que se tiene conocimiento histórico desde el año 888, porque en esa fecha el conde Guifré el Pilós (Wifredo el Velloso) la donó a los monjes del monasterio de Ripoll.

Montserrat se encuentra a 60 kilómetros de Barcelona y muchos turistas, cuando van a visitar la ciudad, reservan un día para la excursión al santuario. Su nombre se debe a la forma de las montañas, con poca vegetación y que parecen un «monte serrado».

El acceso, además de a pie, puede hacerse por carretera o bien en un cómodo tren cremallera en Monistrol de Montserrat. Viajar de Barcelona hasta la basílica puede hacerse hoy en algo más de una hora en tren desde la Plaza España de la capital catalana.

La basílica que hoy puede visitarse es del siglo XVI y los peregrinos hacen cola para subir a besar a la Virgen, y después colocar una vela en la que sumen sus peticiones.

No hay que perderse la visita a la antigua ermita para hacerse idea del lugar donde fue encontrada la imagen de la Virgen, en medio del extraordinario macizo rocoso, que es a la vez un reclamo para los estudiosos de la geología.

Ni tampoco el magnífico Museo de Montserrat, que a lo largo de los años ha ido recibiendo donaciones y exhibe desde piezas arqueológicas de Egipto hasta obra contemporánea.

Es famosa la Escolanía de Montserrat, que cada día puede escucharse con el canto de la Salve y en varias misas. Además, rezan el «Virolai», himno dedicado a la Virgen y escrito por el poeta Jacint Verdaguer.

La fiesta de Montserrat es el 27 de abril. Al ser la patrona de Cataluña, esa jornada convierte además la basílica en un foco de la expresión cultural e identitaria del pueblo catalán.