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Mónica Muñoz - publicado el 20/07/23

El sufrimiento del camino se convierte en nada cuando las peregrinas llegan, por fin, a los pies de la Madre del verdadero Dios por quien se vive.

México se caracteriza por tener uno de los santuarios marianos más importantes del mundo y, sobre todo, por ser el más visitado, después de la basílica de San Pedro en Roma: la basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, al donde llegan aproximadamente 17 millones de peregrinos cada año, de acuerdo con un boletín emitido por la secretaría de Turismo de la Ciudad de México.

Otra de las características de este país es la fe de su gente, que se traduce en actos de piedad popular masivos como son las peregrinaciones a pie. Cerca de la fiesta de la Virgen Morena, como la llaman sus fieles, comienzan los desplazamientos de mujeres y hombres, organizados por diócesis, para acudir a su cita anual con la Morenita del Tepeyac.

En este contexto, un gran contingente de mujeres de todas las edades se concentra en la catedral de Celaya. La reunión es a las cinco de la mañana, y después de la Eucaristía, que preside siempre el obispo de la diócesis, parten para arribar a su destino diez días después. 

Las motiva el gran amor a nuestra Señora de Guadalupe, por lo que no temen enfrentar sacrificios con tal de llegar a verla en la Ciudad de México. Cada año, se preparan para partir el 30 de julio y llegar el 8 de agosto.

Lucy Mejía, hasta el momento de esta entrevista, presidente de la Peregrinación Femenil al Tepeyac de la diócesis de Celaya, comparte para Aleteia su experiencia.

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Las peregrinas atraviesan pueblos y campos para llegar a la Ciudad de México

Una peregrinación a Guadalupe que cumple 52 años 

Sabemos que la peregrinación femenil al Tepeyac inició en 1971; de esos 52 años, ¿cuántos tiene usted participando?

Si Dios me permite, cumpliré 19 años, pero llevo 18 años ininterrumpidos.

¿Por qué acude a la peregrinación cada año?

Porque he encontrado una forma de dejar todo por unos días y dedicar ese tiempo a orar, convivir con las hermanas guadalupanas y ofrecer a Dios algunos sacrificios, como el cansancio, las ampollas y las madrugadas, por los sufrimientos de tantas personas.

¿Qué cambios ha hecho en su vida ser peregrina?

Haber conocido a muchas personas generosas en este caminar me ha inspirado a realizar acciones en favor de otros necesitados. También he comprendido el valor del dolor y de saberlo ofrecer por las necesidades del mundo, especialmente las de la Iglesia; pero el principal cambio es sentir un amor más profundo por la Madre de Dios en esta advocación de Guadalupe, como intercesora ante su Hijo amado. 

Prepararse física y espiritualmente

¿Cómo hay que prepararse física y espiritualmente para caminar?

Para la preparación física recomendamos que se haga caminata diaria, sobre todo en los meses más cercanos a la peregrinación. También es recomendable tener una alimentación sana para que el cuerpo resista las jornadas.

Para la preparación espiritual, consideramos necesario estar lo más cercanas posible a la vivencia de los sacramentos, perseverar en nuestras oraciones y la caridad cristiana para dar un buen testimonio de fe y amor a Dios.

¿Por qué recomendarías a las mujeres participar en la peregrinación?

Porque todos los regalos que Dios me ha dado por medio del caminar en esta columna de fe son realmente hermosos y los deseo para todas las mujeres; anima a cada una a ser mejor mujer, mejor madre, esposa, hija, hermana, y con ello, anunciamos más y mejor el Evangelio.